Fuiste una fría mañana de invierno,
La belleza vestía tu piel
y los primeros rayos de sol
dieron su reflejo a tu lindo color.
Fuiste poesía
palpada entre mis manos,
ternura envuelta en un manto triste
que emprendía la marcha
hacia un largo viaje sin retorno.
Fuiste esperanza
que se reflejaba en mis ojos al mirarte,
una pequeña luz
que invadía mi ilusión
de tenerte siempre.
Fuiste lágrimas desbordadas
de asombro en la oscuridad
de un lento amanecer,
cuando, llena de sorpresa,
te toqué.
Fuiste una breve historia que contar,
un recuerdo eterno
que vivirá en medio del silencio
que habita las flores de mi jardín.
Te fuiste de entre mis brazos
sin decir adiós,
mi pequeñita
belleza amarilla.
Dedicada a mi gatita Camila
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