el dolor cortó tu ladrido
y tus pasos se detuvieron
en la neblina del día
que no llegó a ser.
Así se perderán mi voz y mis pasos
cuando la misma neblina me alcance.
No somos tan diferentes,
porque miramos
y nos aferramos a la vida
con los mismos ojos,
llenos de lágrimas,
que te suplican
que te quedes un poco más.
No somos tan diferentes,
porque al final
no te querías ir.
Anhelabas tu vida conmigo,
cuidarme de los sonidos de la noche
y esperar los juegos del amanecer.
No somos tan diferentes,
porque al final
me amaste tanto
como yo a ti.
A mi perra Yaya
Julieta Castillo Romero
18 de enero de 2021