Mis ojos lo buscan,
pero los suyos se distraen
en paisajes donde yo no existo.
Consume belleza desde la distancia.
Rompe mi corazón
y, sin hacer ruido,
poco a poco,
dejo de amarlo.
Al final, no quedó su presencia,
solo el silencio
y la certeza
de haber amado sola.
Y mientras tanto,
yo recojo mi mirada seca,
enderezo la sonrisa
que aprendió a resistir
y sigo,
sin ruido,
dejando atrás
a quien nunca le basté.
JCR