El tiempo es un viaje
que no supo esperarte,
aunque tus manos
querían anclarse.
Las flores alzaron
raíces de sombra;
en cada pétalo
se ahoga tu historia.
Padre, el viento guarda
tus pasos callados,
tu mirada de lumbre
y el último abrazo.
No llores ahora,
la locura es fría:
libertad que sabe
a despedida.
Sigue cantando,
aunque el río oscuro
haya robado
tus días de julio.
Padre, no llores,
ahora canto yo:
mis versos son redes
que pescan tu eco.
Porque aún la tristeza
necesita un canto,
aunque sea leve,
aunque sea llanto.
JCR
29 de julio de 2025
A mi padre, en el tercer aniversario de su partida