domingo, 4 de agosto de 2013

Aquellos que amamos.

Su mirada se pierde en el ocaso,
llenando de anhelos su ilusión,
llenando de esperanza su corazón
de un día cambiar la realidad.

Realidad que se rompe en mil pedazos
cuando aquellos que amamos
se marchan sin decir adiós,
cuando aquellos que amamos
emprenden su vuelo
sin haber extendido sus alas.

Alas rotas
que quedarán suspendidas en el silencio
y vivirán en el recuerdo del alma,
que vivirán en el olvido del tiempo,
a donde todos vamos sin saber
si el camino será largo o corto…

Su mirada se pierde en el ocaso,
llenando de suspiros
las estrellas al anochecer.

Su mirada se pierde en el ocaso,
llenando de lágrimas su corazón,
mas el silencio de la noche le recuerda
que pronto…
brillará el sol.

JCR

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