Tardes soleadas
Cierro los ojos
y puedo sentir el viento
que soplaba en aquellas tardes soleadas
cuando me amabas.
Mi anochecer aún no llegaba
y brillaba el sol en el alba,
con un calor abrasador
que consumía nuestros cuerpos
en tiernas caricias
que el tiempo no pudo perdonar.
Cierro los ojos
y veo mis manos lentas
tocando tu cara,
en el anochecer de mi alma,
donde la luna se refleja
en el brillo de tus ojos.
Y sé
que eres el hombre
que yo amaba
en aquellas tardes soleadas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario