viernes, 19 de julio de 2013

Tardes soleadas.

Tardes soleadas

Cierro los ojos

y puedo sentir el viento

que soplaba en aquellas tardes soleadas

cuando me amabas.

Mi anochecer aún no llegaba

y brillaba el sol en el alba,

con un calor abrasador

que consumía nuestros cuerpos

en tiernas caricias

que el tiempo no pudo perdonar.

Cierro los ojos

y veo mis manos lentas

tocando tu cara,

en el anochecer de mi alma,

donde la luna se refleja

en el brillo de tus ojos.

Y sé

que eres el hombre

que yo amaba

en aquellas tardes soleadas.


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